¿Crisis? ¿Contra quien?
Posted on | Noviembre 10, 2008 |
Ya está aquí la crisis, ¿pues que toca?, bajar aún más el nivel de calidad y desempeño del personal, aprovechar para reducir “selectivamente” la plantilla y meterle mano a los costos que puedan ser considerados con incentivadores, y por tanto superfluos. Ahora es cuando en el Turismo, al igual que en otros sectores empresariales, pueden destacar los directivos inteligentes de los meros gestores de ocasiones. Un buen empresario y un excelente directivo saben gestionar las capacidades creativas de quien, en época de recesión, se postula a un mejor precio en el mercado laboral,y por tanto surgen como oportunidades difíciles de encontrar en etapas de bonanza, por su alto coste salarial. El buen empresario cuida el talento propio y adquiere, a buen precio, talento ajeno, con la estratégica idea de que cuando la economía se haya recuperado, tener una importante ventaja competitiva en lo único que nos hace diferentes: el capital humano. Lo mismo se podría decir del personal en general, pero hace ya mucho tiempo que la contratación es a la baja, sin preocupación por la destreza y la formación. La contratación de personal de calidad de servicio y cualificación no es una práctica que se mantenga, y en tiempos de crisis se agudiza mediante una extraña filosofía de ahorro de costes aún a costa de la propia competitividad.
Toca tiempos de ajustes, sin duda, y de cambiar la política del “todo vale” por una eficiente cultura del ahorro, pero esto no se conseguirá con políticas basadas en el miedo, la amenaza, la falta de comunicación y la permanente mirada a la “espada de damocles” que pende sobre las cabezas. Hay que recuperar horizontes emocionales, hacia metas no solamente económicas, lo que ayudará a que la productividad no esté atenazada por el miedo al despido y a la permanente laminación de los derechos laborales adquiridos. Recortes y ajustes, son inevitables, pero pueden convertirse en elementos de unión si son explicados y compartidos por medio de los foros participativos y de discusión. Tenemos, en estos momentos, que conseguir que esta situación que nos afecta a todos se convierta en una oportunidad de mayor compromiso, y para ello el mejor argumento de convicción es el recto ejemplo de empresarios y directivos.
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