Crisis económica, una oportunidad de innovación ‘disruptiva’
Posted on | Diciembre 2, 2008 |
La globalización ha sido testigo del declive del dominio estadounidense en los sectores de fabricación, energía e incluso en el financiero. Una cosa, sin embargo, sigue en pie: la buena y vieja inventiva americana.
Pero hasta eso parece estar en peligro actualmente. China, cuyas industrias son motivo de envidia en Occidente más por su tenacidad que por su inventiva, ha creado una estructura que, dentro de algunos años, la hará más innovadora y, por tanto, más competitiva. Singapur hizo lo mismo. Finlandia unirá su principal escuela de negocios a la escuela de diseño y de tecnología para formar una “universidad de la innovación” multidisciplinar el año que viene.
Miembros del consejo de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Nacional de Ingeniería se mostraron “preocupados por el hecho de que el debilitamiento de la ciencia y de la tecnología en EEUU pueda degradar las condiciones sociales y económicas del país y, de modo particular, comprometer la capacidad de sus ciudadanos de competir por empleos de mayor calidad”, según el informe de 600 páginas de las Academias Nacionales publicado en 2007 con el título “Para vencer la tempestad que se aproxima”.
El factor sorpresa actual es lo que pasará en el futuro con la innovación — es decir, al avance de las ideas progresistas en la ciencia, en la tecnología y en los negocios- ahora que la economía mundial está en crisis. Hay una idea extendida en las empresas que sugiere que el gobierno y el mundo académico van a estar menos dispuestos a correr riesgos y a trabajar con los costes de corto plazo que acompañan al territorio de la innovación.
Pero Paul J. H. Schoemaker, director del Centro de Innovación Tecnológica Mack (Mack Center for Technological Innovation), dice que, en el caso de algunas empresas, la crisis económica puede servir muy bien de plataforma para la innovación. “La crisis tiene impactos varios”, dice Schoemaker. “La pérdida de ingresos y beneficios van a infundir, en un primer momento, una mentalidad de recorte de costes, lo que no es bueno para la innovación. Sin embargo, cuando el paciente está sangrando, lo primero que hay que hacer es parar la hemorragia. A continuación, comienza una fase en la que los líderes tratan de saber qué partes de su modelo de negocio no van bien (y, tal vez, sean incluso insostenibles). De ahí podrá surgir la reestructuración y la reinvención”.
“Hay que hacer una inversión en capital, conocimiento humano y networking”, dice Kim. “Ésa es la manera de tomar la delantera”.
Artículo completo en http://wharton.universia.net/index.cfm?fa=whatshot&language=spanish
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